Foto tomada en el Cerro del Gigante.
Platicando hace algunos días con mi amiga Miri, empezamos a comentar sobre cosas que nos desesperan o que pues de plano son parte de nuestro ser. Algo que comentamos es la cuestión del perfeccionismo... ese que a veces no nos deja dormir por estar pensando en la forma como mejor puedan salir las cosas, etcétera. Para no hacerles largo el rollo, Miri me mandó por messenger el mensaje con el que titulé este post. La cuestión es que todo, laboral, relaciones humanas, puede mejorarse, pero no es perfecto y no es sano afanarse porque las cosas sean como uno quiere.
También traigo a recuerdo, del lado espiritual, una frase que dice: "Hay que hacer lo que Dios quiere, y querer lo que Dios hace...".
Actualmente mi vida está algo ajetreada, pero divertida. Sé que de alguna forma encontraré el "equilibrio" en tiempo, pero siento que todo vale la pena y se da por algo.